¿Qué es escribir?

Para el lingüista Roma Jakobson, (1) la escritura – desde Cien Años de Soledad hasta las páginas de un trabajo escolar – se mueve entre dos coordenadas: el eje de la selección y el de la combinación. Escribir es, entonces, realizar dos funciones; la primera, seleccionar un vocabulario. El redactor se encuentra frente al acervo del idioma y cuando quiere expresar el concepto niño, el repertorio de la lengua le ofrece, a elegir, las siguientes posibilidades: chico, chiquillo, chiquilín, muchacho, crío, rorro, criatura, nene, infante, angelito, chaval, pibe, chamaco, bodoque, escuincle, etcétera. Variantes en las que podemos distinguir matices regionales (pibe es propio de Argentina; chaval, de España; escuincle, de México) o forma muy de aquí y ahora como bodoque y aun metáforas como angelito.

Desde Cicerón a Quintiliano, la retorica ha dividido el estilo literario en tres grados: sencillo, medio y sublime (2). Esta diferencia cabe hacerla incluso entre las palabras; así, niño equivale al grado neutro de la escritura, mientras bodoque convendría a un estilo familiar y en este caso hasta popular, e infante a un texto sublime e incluso afectado. Para el profesor o estudiante universitario, lo recomendable es el estilo neutro. Por norma general, aunque el universitario en la vida diaria elija casi siempre el tercer ejemplo, en los trabajos profesionales tendrá que preferir “la casa en la que vivo” (estilo neutro) frente a “la morada en la que resido” (estilo rebuscado) o “el cantón en el que caigo” (estilo popular).

Si el primer problema al escribir es seleccionar las palabras que habrán de usarse, el segundo es acomodar unas después de otras. Al contrario del francés o del inglés que tiene una estructura sintáctica más rígida, el español posee una enorme flexibilidad. Así, Samuel Gili y Gaya en su Curso superior de sintaxis española (3) cita este ejemplo que revela las amplias posibilidades que ofrece nuestro idioma para ordenar los elementos o partes de la oración.

La frase propuesta por el gramático español es: “ El criado trajo una carta para mí” Breve oración de cuatro elementos que admite, entre otras, las siguientes cadenas lingüísticas:

El criado trajo para mí una carta

Una carta trajo el criado para mí

Una carta trajo para mí el criado

Trajo el criado una carta para mí

Trajo una carta el criado para mí

Trajo una carta para mí el criado

Trajo para mí una carta el criado

Para mi trajo el criado una carta

Para mi trajo una carta el criado, etcétera.

Así, escribir se reduce, al menos conceptualmente, a seleccionar una palabra en el caudal inmenso del idioma y ordenarla, una junto a otra, en una cadena sintáctica.

(1(1)   Essais de linguistique générale. París, Les Editions de Minuit, 1963. Pág. 220 (Arguments, núm. 14) Versión al español en siglo XXI.

(2(2)    s.v “estilo” en Diccionario gramatical y de dudas del idioma, d Emilio M. Martinez Amador. Barcelona. Editorial Sopera, 1973. Págs. 582-587.

(3(3)   Sexta ed. Barcelona, Publicaciones y Ediciones Spes, 1958. Pág 82.

Tomado de: Carmen Galindo, Magdalena Galindo y Armando Torres- Michúa, Manual de Redacción e Investigación: Guía para el estudiante y el profesionista, México, D.F. Grijalbo, 1997.