Desde la Dirección

 

MEMORANDO

Buenos días,

Para facilitar nuestra convivencia en equipo y en aras al buen desarrollo de nuestras responsabilidades, actividades y programas, he venido observando que hay actitudes de algunos compañeros, que pueden convertirse en modelos/patrones positivos o negativos, de acuerdo con su percepción de nuestra misión y visión, por lo que considero necesario intervenir en una propuesta de construcción y mejora conjunta de un clima laboral armonioso y comprometido con la institución y con cada uno de nosotros.

Por lo tanto, de la manera más clara, me permito invitar a la revisión y ajuste de algunas situaciones (costumbres) que se presentan en los puestos de trabajo, con énfasis especial en las siguientes:

  1. Puntualidad: El arte de ser diligente, de generar certidumbre, de no dilatar las cosas.  Aplica tanto para el ingreso como para la salida del sitio de trabajo, lo mismo que para la oportunidad en las acciones y responsabilidades que realizamos.  Lleva implícito el respeto por los tiempos de respuesta, descanso, almuerzo, recorridos de buses, salidas para clases, desplazamiento entre sitios, vueltas personales, atención de los usuarios, etc.  Lo que significa claramente que la jornada laboral se inicia es desde el momento en que individualmente nos disponemos a atender nuestras propias responsabilidades, no basta pues, con ingresar a la biblioteca o con estar en el puesto de trabajo.  Debemos estar “listos” para iniciar labores en la hora señalada para cada responsabilidad.

 

En relación con los horarios de las personas que asisten los sábados en la Biblioteca Central, (horas extras y/o compensatorias) es necesario que se defina oficialmente la disponibilidad de parte de cada uno, pues ante las frecuentes irregularidades que se vienen presentando, se podría entender que será necesario implementar otra estrategia de turnos con todo el equipo y así, poder atender oportunamente los horarios que requiere el servicio.

 

Cabe también señalar que cada Coordinadora debe tener con suficiente antelación, información precisa de los cambios de horarios y/o permisos de las personas de su equipo; se debe diligenciar el formato de permisos y aquellos tiempos que no son causa de inasistencia laboral, se deben compensar de acuerdo con las necesidades de cada servicio.

 

  1. Disponibilidad: La actitud.  Revisar cuál sería la actitud o respuesta que cada uno de nosotros como usuario, quisiera encontrar en alguien que lo atiende; y cuál, en la que como compañeros, esperamos de los demás; en la que como clientes, acudimos a solicitar colaboración o ayuda de nuestros mismos compañeros… No es correcto escuchar entre nosotros frases como: “yo sí!”, “no, yo no fui”, “usted no es mi jefe”, “esa función no es mía o no me corresponde a mí”, “por qué no le pide a otro, pues yo estoy muy ocupado hoy” “yo no sé…” ,“yo ya lo hice”, “ah!, era que me tocaba a mí?”, “yo termino mi jornada laboral a tal hora, entonces, no puedo”, “sí, espere un momentico… (y nada)”, “por qué no se fijan en fulano que hace-hizo o no hace-hizo tal cosa…, pero sí se fijan en mí”, etc., … y en el fondo, podemos revisar y ninguno de estos mensajes son los que esperan recibir los demás, verdad?  Hay que tener presente que en las actuales condiciones de desarrollo de la Universidad, la propuesta es flexibilidad, integralidad, interdisciplinariedad, interculturalidad, contextualización, realizaciones por competencias y responsabilidades de las Unidades, no solamente por ‘funciones’ individuales.

 

  1. Respeto: La mínima norma de consideración o urbanidad, que expresa lo que somos.  Por el respeto que tengamos hacia las personas, las instituciones o las cosas, nos podremos ganar o perder la credibilidad en nuestras palabras o en nuestros actos.  Aquí se aplica de manera exacta aquél principio mediante el cual debemos a los demás, lo que quisiéramos de ellos con nosotros mismos. Es muy importante que ante todo se evidencie el respeto por el otro, no solamente en el trato, sino también en el contenido del mensaje.  Así será que verdaderamente nos identifiquemos como personas que vamos madurando y creciendo; y especialmente, como grupo de trabajo.

 

  1. Cultura: Amplia expresión de nuestra vida.  El Papa Juan Pablo II decía que la “Cultura es la vida de los pueblos”.   Nosotros con nuestro lenguaje, con nuestra expresión corporal, con nuestra actitud personal general, denotamos lo que somos o lo que queremos ser; el bagaje que traemos y que estamos acrecentando.  Con este valor quiero resaltar si nos preguntamos acerca de cuál es para nosotros la importancia de tener la oportunidad de interactuar con el otro, de atenderlo?, para brindarle amabilidad?, para no ignorarlo?; tengo tolerancia hacia la diferencia?, aplico la solidaridad?, lo trato con educación?, procuro en atenderlo eficazmente?  Sea cual sea, el otro.  El compañero, el usuario, el desconocido…  Aquí, precisamente se inicia la interculturalidad!

 

Recordemos que el ser humano es social por naturaleza; esto significa que en todos nuestros estados de la vida, estaremos influyendo sobre los demás o siendo influenciados por ellos.  De ahí lo importante que podría ser proponernos cada uno a cultivar nuestras habilidades de comunicación, encontrando y resaltando los aspectos favorables de las personas, más que sus debilidades; buscando solución a las situaciones difíciles, más que enfatizar en los problemas; mirándonos más hacia nuestro interior que juzgando las acciones de los demás.

 

Es sorprendente el efecto positivo que genera el interés sincero y oportuno por la otra persona, dejando de lado el comentario y siempre que el otro se muestre predispuesto, ayuda a estrechar los lazos; no hay mejor intención que la de llevarse bien con los demás.  Es básico para mejorar las relaciones laborales dejar de lado las actitudes negativas, el aislamiento, llegar tarde o no cumplir lo que prometemos y hablar de forma soberbia o agresiva; hacer bromas pesadas o vulgares, hablar mal de las personas que no están presentes o dedicarse a los chismes de pasillo, son otras actitudes que nos dañan más que ayudarnos.

 

Incorporar en forma permanente ‘las buenas costumbres’ en nuestra vida pronto nos permitirán los mecanismos y actitudes para relacionarnos mejor y además estar más predispuestos y abiertos a tener experiencias más enriquecedoras con nuestros compañeros y demás personas a nuestro alrededor.

 

En este sentido, creo que no sea necesario en adelante, llamar la atención en relación con el uso del uniforme, el cumplimiento de horarios, el desarrollo de la jornada laboral, la disponibilidad individual para eventualidades laborales o institucionales, la participación en eventos y programación de las Bibliotecas y de Universidad (especialmente en la conmemoración de los 75 años), el llegar desayunados a los puestos de trabajo, y no tomar más de los 10 ó 15 minutos de descanso entre jornadas, el no hacer ‘recreos colectivos’, el responder oportuna y cordialmente frente a los requerimientos de los demás, el no ‘aprovecharnos’ negativamente de nuestros compañeros, no decir nunca ‘mentiras piadosas’ o encubrir lo incorrecto, el uso personal (y a veces exagerado) del teléfono (o celular) durante el horario laboral, la actitud ‘atenta’ de respeto y valoración frente a los demás, lo valioso y asertivo de la iniciativa personal en procura de mejorar el servicio y el rendimiento laboral, etc.  Siempre he asumido estar en un equipo de trabajo con adultos, responsables, sinceros y comprometidos; cuidadosos de su propia proyección personal y opción de desarrollo.

 

Si para alguno de ustedes es muy difícil o surge algún inconveniente para asumir alguna de las situaciones anteriores, en aras de lograr un mejor clima laboral y desarrollo institucional, es necesario que revisemos conjuntamente la situación.

 

Hemos visto la intencionalidad de la Universidad frente al desarrollo de sus políticas, planes, programas y proyectos.  Nos está invitando al cambio, ajuste y corrección a nuevos enfoques, innovadores, flexibles, interdisciplinarios, respetuosos, visionarios, compartidos…, es decir, nos necesita trabajando en sumar y no desgastados en controlar y repetir.  Nos está planteando cuatro condiciones de valor para que todos asumamos de manera individual y social, y como consecuencia, se evidencien en nuestras actividades y resultados cotidianos:

  • Resignificación del trabajo académico a partir de las capacidades institucionales. ¿Qué sabemos producir de la mejor manera?
  • Gestión y extensión de la producción institucional en clave de desarrollo científico-económico y humano-cultural. ¿Cómo agregar valor constante a nuestros productos?
  •  Comunicación efectiva y valoración de la apropiación social de lo que producimos. ¿Para qué sirve lo que producimos?
  •  Adopción de variables de crecimiento seleccionadas del modelo de universidades de clase mundial (en sus tres grandes agrupadores): ¿Qué aprender institucionalmente de los mejores para ser los mejores?

 

Reciban pues, mi invitación a la reflexión sincera y a la recarga de energías.  Pongámonos en las manos de Dios para orientar nuestros pasos, pero abramos nuestro corazón y nuestra mente para asumir nuestro compromiso.

Saben que cuentan siempre con mi gratitud y apoyo.  Estoy disponible para acompañarlos y compartir con todos este fortalecimiento que venimos dando al Sistema de Bibliotecas UPB!

 

Gracias por su atención y espero que este mensaje sea asimilado.

 

Ana Guiomar.