Mucho ojo con el Anacoluto

Sucede a menudo que el redactor comete una incoherencia gramática, ya que iniciada la frase le viene a la mente otra construcción y abandona la primera. Martínez Amador define al anacoluto como “la unión sintáctica en la cual la construcción comenzada de la frase no termina según las reglas gramaticales, sino que imperceptiblemente se convierte en otra construcción que, si bien gramáticamente no corresponde a la primera, es igual o semejante a ella desde el punto de vista lógico”(1)

El propio Martínez Amador cita una anacoluto de Pito Baroja:”A mí cuando me hablan de republicanos entusiastas, recuerdo  siempre…” Basta colocar junto el arranque de la frase con el final (“A mi...recuerdo siempre”), para comprobar la discordancia gramatical que se corregiría en este caso con suprimir “a mi” y dejar simplemente: “Cuando me hablan de republicanos entusiastas, recuerdo siempre”.

Incluso el anacoluto que, como dijimos, es una incoherencia gramatical, puede emplearse como un recurso estilístico. Imaginemos una obre de teatro en que el dramaturgo expresa los celos de un marido a través de este tropiezo gramatical.

 

(1)   s.v “Anacoluto”. Emilio M. Martínez Amador. Diccionario gramatical y dudas del idioma. Barcelona. Editorial Ramón Sopena, 1973.

Tomado de: Carmen Galindo, Magdalena Galindo y Armando Torres- Michúa, Manual de Redacción e Investigación: Guía para el estudiante y el profesionista, México, D.F. Grijalbo, 1997.

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