No emplear sinónimos rebuscados

Cuando andamos en la caza de un sinónimo para no repetir, podemos caer en el error de la afectación. No es un buen remedio cambiar la palabra niño por infante; chofer por auriga o advertir por percatarse, aunque las segundas palabras pueden ser indispensables en algunos contextos. Siempre es válido el consejo del poeta Antonio Machado, a través de su imaginario profesor Juan de Mairena, de que la frase “los eventos consuetudinarios que acontecen en la rúa” se oye y se entiende mejor cuando se traduce al lenguaje llano: “algo pasa en la calle”(3). Lo mismo opina de este otro ejemplo que llama de amplificación superflua: “Daréte el dulce fruto sazonado del peral en la rama ponderosa”, lo que obliga  al otro a responder: ¿Quieres decir que me darás una pera? (4)” Escribamos de modo que se nos entienda y más hoy en que la literatura es cada día menos escrita y más hablada. No hay, pues, que caer en la pedantería, aunque a veces el rigor obliga a emplear términos que no son familiares para todos y, en este caso, el escribirlos es insoslayable.

 

(3) Antonio Machado. Juan de Mairena: Sentencias, donaires, apuntes y recuerdos de un profesor apócrifo I. 3a. ed. Buenos Aires, Editorial Losada, 1957. Pág. 7. (Col.Biblioteca Comtemporánea.)

(4) Ibidem. Pág. 180.

 

Tomado de: Carmen Galindo, Magdalena Galindo y Armando Torres- Michúa, Manual de Redacción e Investigación: Guía para el estudiante y el profesionista, México, D.F. Grijalbo, 1997. Pág. 36.